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Primer prueba: DS 3 Performance

Ya está a la venta la variante más deportiva de la gama DS 3. Denominado Performance, ocupa el lugar del desaparecido DS 3 Rácing. Carrocería ensanchada, motor potenciado, estética exclusiva y alguna que otra mejora que influye positivamente en el comportamiento.

JAVIER ARÚS El DS 3 Racing, a pesar de contar con una agresiva y deportiva estética, no gozó del éxito esperado por la firma de lujo de Citroën. Su producción limitada, una suspensión demasiado seca, una escasa capacidad de tracción –sobre todo a la salida de las curvas y sobre firmes irregulares– pero, sobre todo, un precio demasiado elevado –30.190 euros– respecto de su competencia –Ford Fiesta ST, Opel Corsa OPC…– hicieron que este modelo no fuera de los más vistos por las carreteras de nuestro país.
Sin embargo, los responsables de la firma francesa que se dieron cita en la presentación internacional nos han prometido que se han solucionado gran parte de estos problemas en esta nueva versión DS 3 Performanceque, entre otras cosas, cuenta con una versión ligeramente potenciada del excelente motor 1.6 THP –la cifra de potencia sube de 200 a 208 CV y, el par máximo, de 275 a 300 Nm–.

DS 3 Performance: cómo va

Lo primero que notamos es que la suspensión trabaja mucho mejor ya que, además de aumentar su capacidad de filtrado, permite que los neumáticos –unos Michelin Pilot Sport 2– ´trabajen´ de forma más eficaz y, al mismo tiempo,consiguen contener los movimientos de la carrocería. De esta forma, este DS 3 Performance es capaz de enlazar giros con gran rapidez… algo a lo que también ayuda un eje trasero ´ágil´ que ayuda a colocar el coche, con movimientos intuitivos y fáciles de predecir. No obstante, la cosa mejoraría con una dirección algo más directa –por precisión no hay queja– y un cambio de marchas –manual de seis velocidades– que, si bien resulta bastante agradable en el manejo, cuenta con unos recorridos de palanca algo largos.

El motor empuja con suficiencia desde apenas 1.700 rpm y estira con ganas hasta pasadas las 6.000 rpm; además, unos desarrollos algo más cortos que en el DS 3 Rácing –se nota especialmente en segunda y tercera, las marchas que más empleas en un tramo sinuoso– hace que el conductor tenga la sensación de tener un buen empuje siempre disponible.

No obstante, lo que hace a este coche más rápido que antes no es el motor, sino la capacidad que nos brinda el nuevo autoblocante mecánico delantero de pisar el acelerador pronto a la salida de las curvas. Esto permite que el control de tracción no tenga que trabajar en exceso –algo que en Rácing podía llegar a resultar frustrante–, lo que brinda una experiencia de conducción más pura y fluida.

En lo que respecta a los frenos, también se aprecia con claridad la mejora que incorpora este DS 3 Performance, que no es otra cosa que un equipo Brembo con pinzas delanteras flotantes de cuatro pistones sobre discos de 323 mm. En el anterior DS 3 Rácing, no resultaba complicado agotarlos –también influía el hecho de que las ayudas electrónicas estaban constantemente exigiendo ´sus servicios´–; en este Performance ofrecen más potencia y resistencia, aunque el tacto de pedal es mejorable, mostrándose demasiado sensible a la hora de calibrar las distancias de aproximación a los giros.

DS 3 Performance: rivales

No hay duda de que el DS 3 Performance está mejor posicionado y ofrece mejores argumentos que los de su predecesor. La estética sigue siendo acertada, con una carrocería ensanchada –26 mm más en la vía delantera y 14 mm más en la trasera respecto de un DS3 THP 160–, llantas específicas de 18´´, suspensión que posiciona el coche 15 mm más cerca del suelo y una doble salida de escape muy sugerente. Por dentro, asientos deportivos, pedales que combinan aluminio y goma, volante de cuero –con un diámetro que se hace grande cuando practicas una conducción decidida– y un buen equipamiento de serie.

En cuanto al apartado dinámico, el motor es de los mejores del segmento… y la inclusión del diferencial autoblocante, mejores amortiguadores y frenos más potentes hacen que esté entre los más rápidos. Sin embargo, no es de los que más emociona en conducción deportiva y, aunque el precio ha bajado –lo tienes desde 26.690 euros–, un Ford Fiesta ST –182 CV– se queda en 21.475 euros, un Opel Corsa OPC –210 CV– en 21.343 euros y, su primo hermano, elPeugeot 208 GTi by Peugeot Sport –208 CV–, en  25.100 euros.

Es más, rivales catalogados como premium y considerados más bien caros como son el Mini Cooper S –192 CV– y el Volkswagen Polo GTI –192 CV–, están disponibles a un precio inferior –25.950 y 23.040 euros, respectivamente–.